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Existen numerosos, criterios para clasificar las fuentes informativas más habituales del periodismo de investigación. El esquema, propuesto permite establecer dos tipos principales, las fuentes objetivas de los hechos y las fuentes subjetivas del investigador. Dentro de las primeras fuentes vinculadas con el hecho a investigar se incluyen:
1. Fuentes implicadas: son aquellas personas que, en un sentido u otro, tienen algo que ver con los hechos en vías de investigación, ya sea como afectados, protagonistas o testigos.
2. Fuentes ajenas: son aquellas personas que no tienen una relación directa con los hechos investigados pero que, por la naturaleza del acontecimiento analizado o por su propia calificación humana y/o profesional, pueden aportar datos de interés técnico o noticiable para el periodista.
Por su parte, las segundas (fuentes vinculadas con el periodista que investiga) incluyen:
1. Fuentes oficiales: son aquellas personas que se caracterizan por facilitar información más o menos institucionalizada y asumir su paternidad. El valor de sus comunicaciones es notable para el informador, pero más bien relativo para el investigador.
2. Fuentes oficiosas: son aquellas personas que suministran información más singularizada y original, cuya paternidad no suelen asumir. A su vez, las fuentes oficiosas se dividen en:
-Informantes: son los que mantienen una relación ocasional y unidireccional con el periodista. Ello significa que el flujo comunicativo es monolítico y en una sola dirección (de la fuente hacia el periodista).
- Confidentes: son los que mantienen una relación habitual y bidireccional con el periodista, producto de un trato personal y duradero en el tiempo. En este caso, la comunicación es de doble vía y se basa en la confianza y la credibilidad recíprocas.
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